Notícia
- Data
- 2009-02-18 00:45:00
- Titol
- Reportaje: ¿QUÉ QUEDA DEL PUJOLET? (y III)
- Descripcio
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CAPÍTULO III
EL BOTIQUÍN
¿Cuántos remedios para las lesiones no se habrán guardado en el botiquín? El ya desaparecido Antoni Masfret lo utilizó en los últimos años del Pujolet y en los primeros en el Congost. Posteriormente han pasado otros masajistas y fisioterapeutas que lo han hecho servir, hasta la actualidad. Lo que lo ha hecho perdurar en el tiempo es su sólida estructura, y esperamos que siga almacenando remedios infalibles para las lesiones durante muchos años más. Está situado en la enfermería del estadio y es uno de los recuerdos mejor conservados. Por cierto, ¿albergará algún remedio para solucionar los males del Manresa de hoy en día?
LAS PERSONAS
Por último, mencionar a las personas que formaban parte del Club cuando el Cd’E Manresa vivía en el Pujolet y que aún aguantan el paso del tiempo. El actual Presidente, Arcadi Prat, es una de ellas. Fue jugador, entrenador y secretario técnico. Y, aunque estuvo algún tiempo desvinculado del Club en los primeros años del Congost (entrenó a diferentes equipos del Bages y de comarcas vecinas), se le puede considerar uno de los supervivientes de la anterior casa. Josep Maria Cors también sobrevive al Pujolet. Al igual que Arcadi Prat, Cors fue jugador y entrenador del Cd’E Manresa. Fue el que ocupaba el banquillo en el segundo título de Campeón de Catalunya de Juveniles que se consiguió en 1982, en Barberà del Vallès (en la siguiente temporada ocuparía el banquillo del primer equipo). En el Congost también ha entrenado y coordinado equipos base, ha realizado labores administrativas y actualmente se encarga de que el marcador del estadio funcione los días de partido. Otra persona que sigue vinculada al Club desde la época del Pujolet es Tomás Herráiz. Comenzó como delegado en equipos de la cantera y después, entre otras ocupaciones, ha sido durante muchos años el delegado del primer equipo, cargo que ocupó hasta la pasada temporada. Actualmente colabora con la Junta Directiva en tareas relacionadas con los carnés de socios y con el boletín que periódicamente publica el Club. La otra persona que sigue activa desde entonces es José Antonio Sánchez. Pero como ese soy yo, no voy a hablar de mí mismo. Como dato anecdótico y relacionado con este apartado, comentar que Gallego, actual jugador de la primera plantilla del C d’E Manresa, también sabe lo que es jugar en el Pujolet. Lo hizo cuando era jugador alevín del Cd’E Súria, en la temporada 84-85. Cuando la vida del viejo campo agonizaba, Gallego ya entrenaba con el equipo alevín del Manresa, en el Pujolet, de cara a ingresar en el Club en la siguiente temporada, la primera en el Congost. La primera vez que vistió la camiseta rojiblanca fue en junio de 1985 en un torneo amistoso que organizaba el FC Vilafranca. Allí empezó la historia de Gallego con el Cd’E Manresa. Una historia que, después de varios periplos por la geografía española, aún continúa en el presente. ¡Y parece que fue ayer!
EL PROPIO PUJOLET
¿Y del propio Pujolet, qué queda? Poca cosa, la verdad, pero más que otras instalaciones deportivas que fueron derribadas en su momento (Sarriá, por ejemplo). Si nos acercamos a dar un vistazo al lugar que ocupaba el viejo campo podremos comprobar que parte de su estructura aún se conserva. Lo que era la grada de general, o parte de ella, todavía resiste el paso del tiempo ya que el Ajuntament la aprovechó para completar la pista polideportiva descubierta que hay sobre lo que era el terreno de juego, detrás justo del pabellón que se construyó en lo que era, entonces, la entrada al recinto. Solo quedan siete de los diez escalones que formaban la grada general y los dos que formaban la zona de asientos, los más cercanos al terreno de juego. Su estado es, lógicamente, de degradación. No en vano ha pasado más de medio siglo desde su construcción (esa grada se construyó en la década de los años 50). Conozco a alguien que desde que el Manresa abandonó (o tuvo que abandonar) el Pujolet, nunca más se ha acercado por allí. La tristeza y la rabia por cómo tuvo que salir el Club de la que fue su casa durante 60 años, le ha impedido volver al lugar de donde guarda tantos y tantos recuerdos. Algunos mejores y otros peores, como es lógico. Pero ese amigo no es el único que añora el Pujolet, pues seguro que hay muchos más aficionados que, como él, aún piensan que el fútbol en Manresa ya no es el mismo desde que el Club abandonó aquella casa. Es cierto. Progresivamente, la afición rojiblanca ha ido desertando y las nuevas generaciones que han ido llegando han tenido a su alcance otros medios de diversión muy diferentes a los de sus padres o abuelos. Muchos padres y abuelos para los que ir al Pujolet significaba casi una religión. Ahora, todo es muy diferente.
Por último, decir que aun quedan más cosas, pequeñas cosas, de aquella época. Archivos, fotos, boletines… Creo que también aguanta el carro de marcar las líneas del campo, pero no lo he podido comprobar porque ahora se necesita casi una instancia para poder entrar en según que dependencias del estadio. Pero bueno, no me quiero calentar. Hasta aquí el viaje por el pasado del Centre d’Esports Manresa. El viaje por 60 años de vida de lo que para muchos fue nuestra casa y que parta otros, los más jóvenes, es algo que les suena lejano, pero que nunca deben olvidar. Forma parte de nuestra historia y la historia nunca debe caer en el olvido.
José Antonio Sánchez.
En el apartado de Primer Equipo/Fotos podréis ver las imágenes relacionadas con este reportaje.



